La INMUNONUTRICIÓN es la capacidad de los nutrientes para afectar las defensas de las personas

Los conocidos “omega” forman parte del grupo de los ÁCIDOS GRASOS POLIINSATURADOS y los más importantes son: el omega 3, representados por EPA y DHA y el omega 6 e en forma de ácido araquidónico.

OMEGA 3: pescado y aceites de pescado

OMEGA 6: grasa vegetal y animal.

Ambos son precursores de células inflamatorias pero las que derivan de EPA y DHA causan menor inflamación que las que derivan del ácido araquidónico. Por lo que es ideal comer más omega 3 versus omega 6. Además, EPA y DHA promueven células antiinflamatorias e inhiben las proinflamatorias. Las enfermedades donde se han visto mayores efectos beneficiosos son la artritis reumatoide, enfermedad inflamatoria intestinal y asma.

Las agresiones externas como la contaminación, el tabaco y las enfermedades producen estrés oxidativo. Los ANTIOXIDANTES son los que lo bloquean. Ahora, para que los antioxidantes funcionen en el cuerpo necesitan minerales como el Zn, Cu, Se y Fe.

  • La suplementación con Fe y Cu aumenta los anticuerpos, las células de defensa, así como mejora la respuesta a la vacunación.
  • Zn y Se atenúan la respuesta inflamatoria. Suplementación en personas de riesgo ayudan en la prevención de infecciones víricas, bacterianas y parasitosis.

HIERRO: mariscos, espinaca, hígado, lentejas, carne roja, semillas de calabaza, quinua, pavo, brócoli, tofu, chocolate negro.

COBRE: hígado, ostras, espirulina, hongos shiitake, almendras, semillas de ajonjolí, camarón, hojas verdes, chocolate negro.

ZINC: frijoles, garbanzos, lentejas, tofu, cereales fortificados, nueces, trigo, ostras, cangrejo, camarón, carne de res, cerdo, carne oscura de aves y yogurt.

SELENIO: pescado, cerdo, pavo, pollo, nueces, queso, arroz integral, huevos, semillas de girasol.

En algunas enfermedades, personas de edad avanzada o en caso de ejercicio extremo se ha encontrado que la concentración de VITAMINA C es menor que la habitual en personas sanos. Entonces, a pesar de lo que se piensa, la vitamina C no va a evitar que tengas un resfrío, pero si va a acortar el tiempo que dure este proceso. Sólo se va a lograr si lo tomas de forma preventiva y no para curarte una vez que estés resfriado. Lo mismo logra la VITAMINA E pero esta última tiene mayor riesgo de ser tóxica a dosis elevadas.

VITAMINA C: naranja, toronja, kiwi, camu camu, fresas, coles de Bruselas, pimiento verde y rojo, broccoli, col, coliflor.

La falta de VITAMINA B causa un aumento de la reacción alérgica, disminución de la resistencia a infecciones y menor respuesta inmune, sobretodo en el caso del ácido fólico y la B12.

VITAMINA B: salmón, hojas verdes, hígado, huevos, leche, res, ostras, legumbres, pollo, pavo, yogurt, cerdo, trucha, semillas de girasol, levadura

Tanto la VITAMINA A con sus precursores los betacarotenos, como la VITAMINA D baja se correlaciona con un mayor número de infecciones respiratorias sobretodo en la edad infantil. Asimismo, el consumo adecuado de ambas vitaminas mejora la tolerancia inmune. Al no tener tolerancia es que aparecen las enfermedades autoinmunes es decir, el cuerpo ataca sus propias células como si fueran desconocidas. La reducción de vitamina D que proviene de la exposición al sol durante el inverno nos hace más propensos a infecciones respiratorias en esta estación.

VITAMINA A: zanahoria, col rizada, camote, mango, espinaca, brócoli, melón y durazno.

VITAMINA D: huevos, leche fortificada, leche vegetal, queso, tofu, champiñones.

En caso como la alergia o las enfermedades crónicas, en los que la respuesta inmune es excesiva, los FLAVONOIDES tienen un efecto antiinflamatorio y preventivo. Algunos ejemplos de flavonoides son la cúrcuma y el propóleo a quienes se les atribuye diversos beneficios en la salud pero no hay suficiente evidencia para confirmarlo.

¿Qué es la MICROBIOTA intestinal? Son microorganismos que ocupan la mucosa del intestino y constituyen una barrera contra infecciones.

Los PROBIÓTICOS con microorganismos vivos como las bacterias Lactobacillus y Bifidobacterium o levaduras como Saccharomyces que ayudan en la prevención y atenuación de la respuesta inmune. Existen evidencias claras en enfermedades gastrointestinales como intestino irritable o diarreas infecciosas o por antibióticos y ginecológicos como mastitis o vaginitis.

PROBIÓTICOS: lácteos (yogurt, kéfir, quesos, miso, sauerkraut,

PREBIÓTICOS: granos enternos, plátano, cebolla, ajo, espárragos, alcachofa, frijoles.

Los PREBIÓTICOS son ingredientes alimentarios que no se digieren y promueven el crecimiento de las bacterias buenas en el colon. La leche materna contiene bacterias probióticas y compuestos prebióticos.

Las proteínas son indispensables para la correcta función de defensa. Las proteínas están compuestas por aminoácidos, dentro de los cuales los más importante para la función de defensa con la ARGININA y GLUTAMINA. Ambos aumentan la resistencia a infecciones. Existen fórmulas de nutrición parenteral (a la vena) para pacientes de cirugía, traumatología y grandes quemados que contienen 5 veces el valor de una dieta normal de arginina. La suplementación con glutamina reduce las complicaciones infecciosas, la estancia hospitalaria y la mortalidad.

PROTEÍNAS: pescado, pollo, pavo, res, leche, yogurt, huevos, queso cabaña, nueces, frijoles, lentejas, garbanzos.

Los NUCLEÓTIDOS son determinantes en pacientes en estado crítico y recién nacidos; en quienes aumenta la respuesta de los anticuerpos y los protege frente a posibles causas de muerte como la diarrea aguda y las enfermedades respiratorias.

NUCLEÓTIDOS: levadura, carne de res, cerdo, pollo, pescado, langostinos

El papel de la inmunonutrición radica en determinar cómo algunos compuestos de los alimentos van a favorecer la respuesta inmune contra enfermedades, atenuar la inflamación y prevenir contra enfermedades autoinmunes.